lunes, 7 de noviembre de 2011

mi presente...^^

H
ay veces que abres los ojos y sabes que es un día de esos. Un día de esos en los que te da por pensar, por poner cosas en juicio, por dudar de unas y estar segura de otras; esas ocasiones en las que tu mente y tu corazón se dedican a recordar, a volver la vista al pasado, a aquello que quedó atrás. A añorar esos buenos momentos, esa gente que quedó en el camino cuando tú ponías la mano en el fuego por que estarían en el futuro, contigo.
Y hoy es un día de esos, una de las ocasiones en las que permito abrir las puertas de mi mente y de mi corazón, de permitirme surcar los recovecos que escondo en lo no tan profundo de mi.
Y pienso, sí, pienso, últimamente lo hago muy a menudo… pero no importa, ya no duele, ya solo quedan cicatrices de las heridas que un día hubo.
Hoy despierto, aun sin abrir los ojos, y sonrío. Sí, sonrío, lo hago, y sin venir a cuento una sonrisa surge del fondo de mi ser, y es una sonrisa sincera.
Un  “cariño” me recuerda que alguien me espera, y que tengo un camino que recorrer.
Abro los ojos y me encuentro con una mirada, con su mirada, límpida como ninguna, y ya no hacen falta más palabras.
Nos tenemos. Nos queremos.
Somos compañeros de un viaje llamado vida en el que hemos elegido con quien compartirlo.
El pasado ya pasó; el futuro es un misterio; pero hoy es un regalo, por eso se llama presente.
Gracias por compartirlo conmigo.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Pfff..

C
ucha la suerte que tengo,
eso me dijeron a mí,
que me encuentro a los indeseables,
aquellos que me hicieron sufrir.
Y entre miradas que esquivan
o falsos saludos atentos,
entre miradas altivas
e ir sacando pecho…
Mostrando que nada le importa,
con sonrisa lateral,
creyéndose importante
como el que más.
A mí me hablas de ellos
y es un ni fu ni fa,
ahora, el verles la cara
me pone el cuerpo fatal.
Te hace recordar
momentos de importancia,
momentos de malestar,
momentos de daño profundo
y de no poder más.
Pero esos momentos
se mezclan con instantes
en que había felicidad
y “amistad abundante”.
Mas esa amistad era un juego,
una artimaña fatal,
y esa mirada subida
me lo ha hecho recordar.
El estómago a sus anchas
ha actuado en consecuencia,
y se me ha revuelto
sin poner resistencia.
Y ahora me siento a pensar,
que aunque no esté hecha añicos,
sé que me siento mal,
fatal,
dañada,
tocada,
hundida,
sin fuerzas,
perdida.
Y te hace ver que el pasado,
no es un buen aliado,
solo te hace flaquear
y ver oscuridad.
Mas el pasado
no se puede borrar,
y siempre habrá momentos
en que el echar la vista atrás
te den razones
para volver a llorar.

Presente.. Pasado...

A
bro los ojos al presente y al pasado,
 a aquello que tengo y no tuve,
 a aquello que tuve y no tengo…
viviendo en una vida basada en dos principios:
luz y oscuridad,
a base de ráfagas, momentos,
de plena felicidad
o de tristeza absoluta,
de risa repentina,
o de sombría inmediata…
Puedes tener un todo a tu alcance,
un todo enorme y pleno,
un todo fantástico y poderoso,
un todo que te ilumina…
Pero siempre está la oscuridad,
aquella que insiste en apagar tu vida,
en apagar tu sonrisa,
en apagar tu corazón…
Ráfagas de sentimientos bonitos y desagradables,
estruendos de momentos inmemoriales
algo que fue y que no es,
algo que es y no fue..
Y nadie sabe lo que te pasa,
probablemente ni tú lo sepas,
o sí, pero te gustaría no saberlo,
esconderlo bajo llave,
que se borre con la lluvia…
Pero no, ese recuerdo permanece
constante en el tiempo,
no se va, se queda contigo,
para siempre,
recordando,
amargando,
sonriendo,
llorando…
mostrando que eres fuerte cuando no es así,
creyendo que eres débil solo para ti,
añorando aquella vida que no es para ti.

Te quiero

P
ara muchos, la mayoría, esas dos bellas palabras que se deben pronunciar cargadas de sentimiento están huecas, vacías.
Te juran amor eterno pronunciando dos palabras que regalan por la calle a cualquiera, y si les preguntas, jamás te darán la razón. Seguirán insistiendo en que ese "te quiero" lleva mucho dentro. Y posiblemente no se equivoquen. Cargan esas palabras con algo oculto que intento comprender; pues, aunque no lo digan, le añaden complementos a esa oración de sujeto omitido. Pero no son complementos de cantidad que exploten el significado de esas dos palabras juntas. Para nada. Son, por el contrario, complementos que le anulan su contenido dándole importancia a lo que se le ha añadido: te quiero besar, te quiero ver, te quiero entero, te quiero solo para mí, te quiero hacer mía... ¿A quién le repercute realmente la acción? ¿Quién gana y quien pierde en este juego basado en artimañas, en el que ni siquiera compartimos idioma?
Ese te quiero pertenece a un TÚ y a un YO, que forman un NOSOTROS; o quizás no lo formen, pero les gustaría formarlo. Porque esas dos palabras, posiblemente las más maravillosas jamás oídas, lo dicen todo a la vez que nada, pues siempre queda algo por decir.
Ese te quiero que sale por la boca, que usa como medio la voz, ese te quiero que nace en alguna parte de un corazón, un corazón que palpita lleno de emoción esperando ver la reacción de su amor. En esas dos palabras se promete todo, tres únicas sílabas sin explicación, que si cuando las escuchas es algo sincero, créeme cuando te diga que recordaras ese momento con devoción.

Amistad...

U
n sueño agitado. Un recuerdo y una ilusión. Un deseo de añoranza y un quedarse en el camino. Sola, abandonada a mi suerte (mala, por supuesto).
Me despierto de sobresalto, solo ha sido un sueño. Y claro que tan solo ha sido un sueño. Ahora me incorporo, me encojo abrazada a mis piernas y miro al vacío. Al vacío que ahora reina a mi alrededor. Pues solo llego a ver un torbellino de fuegos de colores que se entremezclan, dejando ver imágenes; me confunden, pues pienso que es algo real, y, finalmente, se pierden.
Y sí, ahora me detengo a observar el tic-tac de la manecilla del reloj que marca con fuerza los segundos de mi soledad. Segundos que son minutos. Minutos que se hacen horas. Y hora tras hora, día tras día...pasan semanas. Semanas de soledad, semanas de recuerdo, semanas de malestar... Pues es así como me siento...sola. Sola en un mundo lleno de gente, sola en un mundo de promesas que no se cumplirán, sola en un mundo donde las personas juegan con el tiempo a su antojo...prometiendo que estarán contigo siempre...un siempre que se borra en un segundo...
Y, ¿quién sabe?, quizás el mundo consista en eso, en un continuo fluir de sentimientos que antes o después se pierden... Y es la débil la que se queda esperando inútilmente que las cosas vuelvan a ser como antes: que se vuelva a querer, que se vuelva a apreciar...sencillamente, que nada haya cambiado...pero las cosas no son así...no siempre una consigue lo que quiere...y ya va siendo hora de irlo aceptando...la amistad ya no es lo que era…

Un mero recuerdo...

L
ágrimas, Lágrimas en la almohada. Una imagen. Correr. Despertar. Puf, un sueño agitado. Bueno, más bien un recuerdo. O, mejor aún, un sueño a partir de un recuerdo. Compañía, multitud, risas, llamadas múltiples, estudios, salidas, peinados, vestidos, fiestas...
¡FLASH! Una foto. Unión.
¡FLASH! Otra foto. Amistad.
¡FLASH! Otra foto. Una promesa de futuro.
 ¡FLASH! ¡FLASH! ¡FLASH! Una foto tras otra pasan por la mi cabeza....
Sola rodeada de gente....um...q curioso... Tras eso, oscuridad, un vacío profundo. Un aire que hiela.... A lo lejos, algo se ve, una pequeña llama que arde. Arde y quema consigo foto tras foto, instante tras instante. Todo es un mero recuerdo.........

Excusas, excusas, y más excusas

Cuando me pongo a pensar
caigo en la realidad,
en que no tengo orgullo alguno
y siempre me llego a arrastrar.
Cuando no tengo conciencia
ni de lo que quiero
ni de lo que hago,
me doy cuenta que con eso
continuamente la cago.
Como dice la canción,
el amor es cosa de dos,
pero cuando uno juega
para él es diversión.
Que esos besos me hacen pupa,
ya no sé cómo decirte,
que con ese último beso
solo conseguiste herirme.
Para ti se fue al olvido,
yo, en cambio,
lo llevaré conmigo.
Porque la vida
es un continuo juego de roll,
y yo soy la misma chica
 que cae en el mismo error.
¿Cuándo aprenderé?
¿Cuándo me concienciaré?
Debo aprender a pasar,
pues un día explotaré.
Pues el abrazo fue un error
y debería haberlo sabido,
pues ese amor que me juraba
no se quedó en el olvido.
Para mí no ha sido un juego,
para mí fue algo más,
pero una vez más
me tengo que aguantar.
Decir que nada he sentido,
que los dos íbamos ciegos
y que solo había surgido.
Mas si yo te pedía
“no me abraces, por favor”,
te lo decía por algo,
pues no vería el stop.
Y sin darnos cuenta alguna
empezó aquella tortura,
de las que naces las ralladas,
esas que tanto duran…

Toque teatral

L
o perdí todo,
se quedó en el camino,
y cada paso que doy
ya no tiene sentido.
¿Y ese algo que teníamos?
¿Ese algo que éramos?
Nadie ya lo recuerda,
todo fue un caso perdido
que se quedó en el olvido.
Llegué tarde, ¿para qué?
lo intenté para nada,
se fue ya de la historia,
que él empezó a narrarla.
Y aun con gente rodeándome
 en todo momento,
no consigo apartar
la soledad que hoy siento.
¿Sonrisas falsas? A montones,
¿Alegrías? Bien fingidas,
Soy una consumada actriz
en un teatro que nadie mira.
Mas hace ya un tiempo,
alguien abrió el telón,
y fue ese el momento
en que empezó la función.
Nada desde aquel momento
se puede llamar realidad,
pues todo lo vivido
tiene su toque teatral.
En la tienda repartieron
sonrisas falsas en caretas,
pero las buenas corazas
aun no estaban de oferta.
Materiales impermeables
que evitaran el dolor,
eran demasiado caras
dada esta mi situación.
Y la obra continua
con su itinerario sin fin,
donde el papel que me han dado
es fingir que soy feliz,
que todo he superado
y que solo quiero vivir,
aun cuando tras el escenario
ese no es mi fin,
sino tan solo encontrar
motivos para no morir.

Seguí seguí seguí

¿S
e me seguirá el corazón parando
y cada vez que te vea, suspirando?
¿Sentir que todo es posible
y darte cuenta de que no es así?
Sinceramente, ya no se ni que sentir.
Pues cuando te veo, se me para el pulso,
y cuando te escucho, algo a mí me da,
algo que antes era
mi felicidad.
Hoy en día esto
es solo un disgusto,
recordando el día
de aquel gran susto,
susto que temí
y se hizo realidad,
pues esas palabras
fueron el final.
Mil excusas tontas
 que no tienen sentido,
que ya no te importa
lo que te he querido;
y ahora apareces
y me dices “hola”
y con ese abrazo
yo me siento sola.
¿Qué lo he superado?
¿Qué todo ha pasado?
Ese es el papel
que yo he de fingir,
y aparentar
que ya estoy feliz.
¿Y si no te olvido?
¿Y si no supero
Este sufrimiento
que aun llevo dentro?
Pues yo te he amado
y te sigo amando,
a pesar de todo
este sinfín llanto.
¡Pues vaya sorpresa!
Hoy has aparecido,
 a todos has saludado
y les has sonreído.
Todos ya con eso
se han entusiasmado,
yo, por el contrario,
me he sentido a un lado.
¿Es que no te olvido?
¿Es que ya no puedo?
Solo en esos besos
yo hallaba consuelo,
solo en ese cari
me sentía querida,
y ahora, simplemente,
yo me siento herida.
¿Cuál es el final?
¿Cuándo, cómo y dónde?
Dime lo que hacer,
y también por dónde.
Todo me ha marcado,
tu totalidad,
aun sin largos meses
hubo intensidad.
Mi corazón he perdido,
mi alma y mi razón,
pues te lo di todo
y ahora, desazón
es lo que yo siento,
escucha, corazón,
pues no te he olvidado,
te pido perdón;
 pues me es imposible,
y me hace daño,
y ese simple beso,
beso equivocado,
lo confundió todo,
todo se hizo a un lado,
y mis sentimientos
quedan trastocados.
Me hundo en el vacío
profundo y oscuro,
pues a tus sentimientos
les has puesto un muro.
Quiero comprenderte,
quiero y no puedo,
dices una cosa,
sientes otra luego.
¿Qué es lo que tú escondes?
¿Son mis paranoias?
Será que con todo
se me va la olla;
y es que “tengo fe”,
es la cruda realidad,
de que esta historia
aún tiene lugar
y que ese día
no indicó el final.

Y...¡¡acción!!

Una piedra en el camino
con la que me tropecé,
me pegué un castañazo
aun sin saber el por qué.
Pone tantas excusas tontas
que solo le sirven a él,
pues no tiene lógica ni sentido
y es lo único que hay que comprender.
¿Qué yo tengo toda la culpa?
¿Qué todo lo hacía mal?
¿Qué no te decía todo?
Lo siento, es mi personalidad.
Dar todo a cambio de nada
es muy fácil de juzgar,
cuando tú eres el que recibe
y yo la que siempre da.
Si no llamo nadie llama,
y me tocaría esperar
días enteros sin sentido
pues nada iba a cambiar.
Y me tengo que joder
con todo tu mal humor,
y tú solo te cabreas
porque proteja al amor.
Antepones a los demás
antes de pensar en mi,
vaya tela, soy tu vida
y aun así me haces sufrir…
Te quejas de la hipocresía
que presentan los demás,
pero en solo unas horas
eres tú quien va a reinar.
Que me querías mucho,
patatín y patatán,
cuando yo para ti solo he sido
un gran reto personal,
que si no me cazabas morías,
y hasta que no me tuviste
no paraste un solo día.
Y esto, sencillamente,
que consideraba algo de dos,
resulta que era un juego
en el que no jugaba yo.
Tanto tiempo, ¿para esto?,
tanta espera ¿para nada?
lo malo es que esto
no se olvida como si nada.
Todo lo que he sentido,
todo lo que te he querido,
¿para qué?¿vivir engañada?
y ahora pasar al olvido.
Y aunque busque una sonrisa
sufro en lo más profundo,
y aunque no te diga nada
puedes ver cómo me hundo.
Porque del mundo de rosa,
me has sacado a la realidad,
donde solo tú jugabas
y no era nada verdad.
Todo era un mero juego,
una historia virtual,
pues cada paso que dabas
era un desafío más.
Pues luego, al fin y al cabo,
la culpa solo era mía,
llámame acaso culpable
por decir que te quería
cuando realmente
era lo que yo sentía.
¿Qué no quieres que yo sufra?
¿Qué no me quieres hacer daño?
Lo demuestras con la forma
de empezar tan bien el año.
¿Qué no te malinterprete?
¿Qué eso no querías decir?
Me encanta la facilidad
que tienes para fingir.
Porque aquel día dieciocho
fue cuando se abrió el telón,
yo era una marioneta;
tú, un consumado actor.
Y ahora, no sé bien como,
 tengo que seguir adelante,
y aunque no sepa ni como,
intentar y conseguir olvidarte.

Siglo XXI


Y
a no sé qué hacer,
estoy harta de sufrir,
harta de llorar
y cansada de fingir.
Soñando con imposibles,
con princesitas y hadas,
pero soy telonera
del cuento que los demás narran.
Ansiosa por vivir,
deseosa por volar,
esperando ser feliz
y poder ya disfrutar.
En esta generación
en que los principes se extinguieron,
en esta generacón
donde las princesas crecieron...
En este cuento encerrada
en el que no puedo hacer na`
simplemente atascada
en esta historia sin final;
en el que solo se puede soñar
con caballos blancos,
príncipes con su espada,
que rescatan sin presión
a la bella encarcelada;
pero cuando te das cuenta,
y has subido demasiado,
esa alta y rosa nube
se te ha evaporado.
Y comienzas a caer,
y comienzas a pensar:
¿de qué te sirve llorar
si, total, siempre hay un final?
Y comienzas a dar vueltas
a la pérdida de tiempo,
y es cuando te das cuenta
que hay que cambiar
radicalmente y de una vez
tu forma de pensar.
En el siglo XXI
donde no hay romanticismo,
que con las tecnologías
olvidan las muestras de cariño;
que con los videojuegos
olvidan que es el amor,
y que todos los besos
se dan desde el corazón.
Aquella generación
del físico y la apariencia,
aquella generación
de las drogas y el alcohol,
aquella generación
que para ellos los sentimientos
quedaron atrapados
en un frio y oscuro cajón.
Donde la hipocresía reina
y el amor baja puestos,
donde la juerga destaca
y solo importa la pasión,
donde el decir "te quiero"
es una asignatura pendiente,
donde el tirar a alguien
es un simple juego de roll.
Donde las palabras hieren
y el corazón sangra,
cuando las falsedades
están en cualquier rincón,
cuando las miradas
dejaron de hablar por sí solas,
en esta generación
de lujuria y descontrol.
Desenfreno y desencape
te encuentras por cualquier parte,
meter boca y pico pala
es la acción más frecuentada,
la gente se desenvuelve
y tontea con tanto arte,
 que esto ya no es propio
de un bello cuento de hadas.

¿Qué hacer?

P
orque hace tiempo que no escribo,
que no digo lo que siento,
que me trago las tristezas
y todo mi sufrimiento.
Que lloro cuando estoy sola,
y cuando hay alguien delante
le sonrio abiertamente,
nadie tiene que enterarse.
Y un día más, cualquiera,
me tengo que levantar,
afrontar lo que me viene
sin ningún suspiro más.
y aquí estoy, tragando
todo este sufrimiento,
y aquí estoy, llorando
sin lograr siquiera un sueño.
Y me tienes aguantando,
pero tú ya echaste el vuelo.
Solo quiero volver a ser
aquello que fui entonces,
volver a sonreir
sin fingimientos ni reproches,
vivir mi vida loca,
reirme sin motivo,
soltar mil carcajadas
y que en mis ojos haya brillo.
Pero vuelvo a ver
la vida en blanco y negro,
se fue el color,
solo queda sufrimiento.
¿Por qué cerraste
la puerta con candado?
¿Por qué juraste
Que no estarías a mi lado?
Y aquí me tienes, rogando que por fin vaya aceptando,
pues no puedo creer…
no quiero creer…
que estoy aquí, llorando
sin motivo necesario,
que me estoy arruinando,
¡este día se hace largo!
Y me estoy cansando
de estar entre tanto barro.
Quiero volver a reir,
poder ya sonreir,
sin más mentiras,
ni máscaras o corazas,
que mi fuero interno
diga “hasta quí”.
Pues estoy harta de llorar,
 harta de esperar,
harta de ilusionarme
y de nuevo equivocarme.
Cansada de creer
que lo que sueño es posible,
cansada de vivir
en este mundo invisible.
Ya solo quiero olvidar
todo este sufrimiento,
borrar todo de mi cabeza,
que sea un simple recuerdo.
Pero el motivo importante
es como poder olvidar,
pues al recordar el olvido,
me vuelvo a enamorar.

Tergiversar

P
or la noche
mientras dormía
contigo soñaba,
y de día
despierta lo hacía.
Por mi mente divagabas
sin decir nada especial,
solo tu rostro aparecía
y yo lo veía peculiar.
Me susurrabas al oído,
cantabas canciones de nana,
 y yo, como siempre, sensible,
reía a la vez que lloraba.
No decías nada especial,
tus ojos lo hacían todo,
y mi corazón hablaba por sí solo.
Bombeaba con fuerza,
la sangre manaba,
y en roja tinta escribía:
“¡Dios mío, cuanto te amaba!”.
Tu silencio perturbaba,
no sabía que creer,
¿pensabas acaso lo mismo
o iba yo a perecer?
La esperanza se me hundía
bajo el agua una vez más,
 mas mi corazón gritaba:
“no seas tonta,
 no es verdad.
Sus ojos brillan al mirarte,
su sonrisa dice aun más,
sus acciones lo demuestran con creces,
¿y aun así tu pides más?”
A veces no parece posible,
mirar en la profundidad,
pero las cosas más sencillas
han de valorarse más.

puras apuestas

R
ecuerdo el momento que nunca hemos vivido,
despierto del sueño que no me ha pertenecido,
deseo que sepas todo aquello que he sentido,
te narro la historia que nunca había ocurrido,
mas por mi mente divagaba
y real yo la encontraba.
De la amistad al amor hay solo un paso,
y llevo ya unos cuantos caminados.
Quizá mi mente galopó más rápido que la realidad,
pues cuando me quise dar cuenta
nada de esto había pasado,
había sido un sueño robado,
con el que tan solo yo había jugado.
Jugar al solitario no tiene mérito,
ganas a la vez que pierdes,
pierdes el tiempo sabiendo que no es real,
pues cuando juegas sola es obvio cual es el final.
Aun así, en la realidad siempre tiramos
las supuestas buenas cartas que guardamos,
creyendo haber ganado,
pero no hay nadie a quien ganar,
pues en la mesa no hay nada
ni nadie que apostar.

Hay tantas cosas..

H
ay tantas cosas que me gustaría decirte,
tantas que me encantaría contarte,
y todas vienen a ser la misma…
Existen mil maneras para decir te quiero,
mil maneras para plantarte un beso,
mil maneras para decir te extraño,
pero ninguna me convence…
Quizá para ti sea una simple y mera amiga,
quizás interpreté mal las sonrisas dedicadas,
quizá solo soñé con que existía para ti.
Quizá solo soñé con esos labios y tus te quiero,
quizá solo soñé y haya malinterpretado,
quizás aquella sonrisa signifique “somos amigos”,
quizás de la caricia ya te hayas arrepentido…
Anhelo el leve roce que ni siquiera he sentido,
anhelo los te quiero que nunca te había oído,
anhelo aquellos labios que no tiemblan con los míos,
anhelo tu cariño separado ya del mío.
Suelo soñar despierta, y cuando despierto es mentira,
suelo pintar mis sueños ya bañados de mentiras,
la cruda realidad es que todo esto no ha existido,
la triste realidad es que nada de esto has sentido…

que remedio..

U
na vez más
mis ilusiones se rompieron,
una vez más
nada salió como esperé,
una vez más
se te olvidó decir te quiero,
una vez más,
paso de nuevo,
¡otra vez!
Había confiado
en que esta vez sería distinto,
había esperado
que te pudiese ver,
sin recordar
todo aquello que había sentido,
sencillamente,
sin volver a recaer.
Y como una tonta
me perdí en tu mirada,
y como una idiota
he vuelto a perder;
 jugaste conmigo,
pues todo era una partida,
y sencillamente,
no lo  puedo creer.
Yo, que por ti daría la vida;
yo, tonta idiota ya sin fe;
yo, con las ilusiones rotas,
la esperanza ya no flota,
 fue un cuento de papel.
Cansada de esperar despierta
a que se haga realidad,
ya harta de fingir sonrisas
y una vez tras otra,
decir no pasa na`.
Pero tú
has roto mi esperanza,
y yo he vuelto a recaer,
sin ti la vida no me importa,
y ya no sé qué hacer.
El olvido es imposible,
ya aprendí la lección,
el fingir es muy difícil,
pues no es una actuación.
Y simplemente te quiero,
y no sé cómo superar
que nada es posible,
y al final…
…me tengo que aguantar.

¿?

U
n sentimiento crece dentro de mí,
no sé qué es, o tal vez no quiera saberlo.
Me gustaría saber lo que me pasa,
lo que a mi mente altera
y a mi corazón daña.
Quisiera simplemente
saber ante que mirada
he de suplicar perdón eterno
a cambio de dulce morada.
Algo me altera, algo me inquieta,
algo me llena de dudas toda la cabeza.
No se lo que quiero,
ni siquiera lo que debo,
solo se que no se nada
y allí me quedo pillada.
¿Qué sentimiento albergo dentro de mi corazón?
¿Quién es el inhumano
que no me hace sufrir ni llorar
pero que lo que si hace
es quitarme toda la paz?
¿De dónde procede aquel ruido
que no me quieren mostrar,
que penumbra mis oídos
y no me deja escuchar?
¿Por qué soy tan extremista?
¿Por qué no puedo soñar
con ilusiones perdidas
y simplemente disfrutar?
Todo lo que conozco
tiene su oscuridad
¿Por qué solo veo eso
y no veo nada más?
No veo ni las sonrisas,
no veo mi libertad,
no se valorar lo prejuicios
y siempre me encuentro mal.
Esta sensación que tengo,
que no me deja respirar,
que no me deja tranquila,
que viene solo a molestar;
es un sentimiento perdido
que lo tengo una vez más,
¿por qué no se va con otra
a ver si le gusta más?
De esto tal vez aprenda algo
en un futuro lejano,
pero hoy por hoy lo siento mucho,
solo veo fantasmas y oscuridad,
solo veo juicios anticipados,
veo rejas, no libertad,
veo un ángel sin alas,
un hada que no puede volar,
veo mis ilusiones perdidas,
tiradas al ancho mar,
bien calladitas y ahogándose,
para no vivir jamás.
Estas son mis expectativas,
se que todo no es verdad,
pero… ¿por qué se me nubla la vista?
¿por qué no veo más allá?

Cosas de princesas

L
a princesa en la torre espera,
al príncipe azul que anhela,
esperando, esperando,
el cabello se va peinando.
Se arregla el maquillaje una vez más,
colorete, rímel, pintalabios y algo más,
de modo que parezca
algo natural.
Vestido de ensueño,
joyas preciosas,
que llaman la atención
y la hacen más vistosa.
Calzarse los zapatos
con algo de tacón,
azules anacarados
es su mejor opción.
Una vez preparada
se sienta en su sillón
 y mira con dulzura
y con cierta ilusión.
Se acerca al marco colgado
con una foto en su interior:
es el príncipe azul que espera,
por el que se arregla con devoción.
Pasan los minutos,
pasan las horas,
se hace de noche
y sigue estando sola.
Se quita el maquillaje,
se quita las joyas,
se quita el vestido
y las ganas doloras.
Se pone el pijama,
se siente fatal,
porque una vez más su sueño,
no se ha vuelto a realizar.
No es la primera vez que pasa,
ni la última, ¡jamás!,
porque además de los errores,
siempre los vulvas a fallar.
La princesa espera
en la torre una vez más,
con las ilusiones perdidas,
con los sueños sin realizar.
Un día recibió una visita,
de una amiga, de un hada,
con unos botes de especias
que le regaló encantada.
Uno era esperanza,
otro era ilusión,
y como estos
había un gran mogollón.
Solo tenía que aceptarlos,
era obvio, ¡que sino!,
olvidarse de esperar
y vivir con felicidad.
Cierto tiempo después,
la princesa se asomó,
al balcón conocido,
pero no con la misma razón.
Ya no lleva vestido,
ya no lleva tacón,
ni joyas, ni maquillaje,
aun así, un bellezón.
Lleva vaqueros normales,
una camiseta normal,
zapatillas de deporte
y su cola habitual.
Ha quedado con amigas,
también de la corte real,
van a echarse un rato
y a reírse quizás.
Y allí pasando un buen rato,
sin verlo siquiera  pasar,
se acercó un principito,
turquesa o verde quizás.
El muchacho persistente,
le gustó como el que más,
y sin quererlo ni buscarlo,
a su amor encontró allá.