lunes, 26 de septiembre de 2011

Excusas, excusas, y más excusas

Cuando me pongo a pensar
caigo en la realidad,
en que no tengo orgullo alguno
y siempre me llego a arrastrar.
Cuando no tengo conciencia
ni de lo que quiero
ni de lo que hago,
me doy cuenta que con eso
continuamente la cago.
Como dice la canción,
el amor es cosa de dos,
pero cuando uno juega
para él es diversión.
Que esos besos me hacen pupa,
ya no sé cómo decirte,
que con ese último beso
solo conseguiste herirme.
Para ti se fue al olvido,
yo, en cambio,
lo llevaré conmigo.
Porque la vida
es un continuo juego de roll,
y yo soy la misma chica
 que cae en el mismo error.
¿Cuándo aprenderé?
¿Cuándo me concienciaré?
Debo aprender a pasar,
pues un día explotaré.
Pues el abrazo fue un error
y debería haberlo sabido,
pues ese amor que me juraba
no se quedó en el olvido.
Para mí no ha sido un juego,
para mí fue algo más,
pero una vez más
me tengo que aguantar.
Decir que nada he sentido,
que los dos íbamos ciegos
y que solo había surgido.
Mas si yo te pedía
“no me abraces, por favor”,
te lo decía por algo,
pues no vería el stop.
Y sin darnos cuenta alguna
empezó aquella tortura,
de las que naces las ralladas,
esas que tanto duran…

No hay comentarios:

Publicar un comentario