lunes, 26 de septiembre de 2011

puras apuestas

R
ecuerdo el momento que nunca hemos vivido,
despierto del sueño que no me ha pertenecido,
deseo que sepas todo aquello que he sentido,
te narro la historia que nunca había ocurrido,
mas por mi mente divagaba
y real yo la encontraba.
De la amistad al amor hay solo un paso,
y llevo ya unos cuantos caminados.
Quizá mi mente galopó más rápido que la realidad,
pues cuando me quise dar cuenta
nada de esto había pasado,
había sido un sueño robado,
con el que tan solo yo había jugado.
Jugar al solitario no tiene mérito,
ganas a la vez que pierdes,
pierdes el tiempo sabiendo que no es real,
pues cuando juegas sola es obvio cual es el final.
Aun así, en la realidad siempre tiramos
las supuestas buenas cartas que guardamos,
creyendo haber ganado,
pero no hay nadie a quien ganar,
pues en la mesa no hay nada
ni nadie que apostar.

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