lunes, 26 de septiembre de 2011

Siglo XXI


Y
a no sé qué hacer,
estoy harta de sufrir,
harta de llorar
y cansada de fingir.
Soñando con imposibles,
con princesitas y hadas,
pero soy telonera
del cuento que los demás narran.
Ansiosa por vivir,
deseosa por volar,
esperando ser feliz
y poder ya disfrutar.
En esta generación
en que los principes se extinguieron,
en esta generacón
donde las princesas crecieron...
En este cuento encerrada
en el que no puedo hacer na`
simplemente atascada
en esta historia sin final;
en el que solo se puede soñar
con caballos blancos,
príncipes con su espada,
que rescatan sin presión
a la bella encarcelada;
pero cuando te das cuenta,
y has subido demasiado,
esa alta y rosa nube
se te ha evaporado.
Y comienzas a caer,
y comienzas a pensar:
¿de qué te sirve llorar
si, total, siempre hay un final?
Y comienzas a dar vueltas
a la pérdida de tiempo,
y es cuando te das cuenta
que hay que cambiar
radicalmente y de una vez
tu forma de pensar.
En el siglo XXI
donde no hay romanticismo,
que con las tecnologías
olvidan las muestras de cariño;
que con los videojuegos
olvidan que es el amor,
y que todos los besos
se dan desde el corazón.
Aquella generación
del físico y la apariencia,
aquella generación
de las drogas y el alcohol,
aquella generación
que para ellos los sentimientos
quedaron atrapados
en un frio y oscuro cajón.
Donde la hipocresía reina
y el amor baja puestos,
donde la juerga destaca
y solo importa la pasión,
donde el decir "te quiero"
es una asignatura pendiente,
donde el tirar a alguien
es un simple juego de roll.
Donde las palabras hieren
y el corazón sangra,
cuando las falsedades
están en cualquier rincón,
cuando las miradas
dejaron de hablar por sí solas,
en esta generación
de lujuria y descontrol.
Desenfreno y desencape
te encuentras por cualquier parte,
meter boca y pico pala
es la acción más frecuentada,
la gente se desenvuelve
y tontea con tanto arte,
 que esto ya no es propio
de un bello cuento de hadas.

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